saca tus vacaciones del armario

Para

ESA VIBRACIÓN

Joselito Jackson

3 responses

17 marzo, 2016

 

68-esa-vibración

Si vives en una ciudad pequeña, me vas a entender desde este primer párrafo. Me llamo Jose y soy carnicero en un pueblecito de 2.600 habitantes en la provincia de Ávila (España). Como imaginarás, aquí no es fácil relacionarse con chicos. Abrir el Grindr es tan divertido como ver crecer las remolachas de mi vecino. Por un lado, el marica disponible más cercano puede estar a una hora de coche… y eso cuando comparte la distancia. Por otro, nuestro grado de armarización / discreción / llámalo-como-quieras se refleja desde la primera pantalla, que parece más bien el Museo de la Guillotina, por la cantidad de decapitados… y eso cuando publican alguna foto.  De ambiente gay, mejor ni hablamos.

Por eso aprovecho fines de semana, puentes y vacaciones para escaparme a Madrid, Ibiza, o donde quiera que me acompañe algún amigo del gremio (de los maricas, no de los carniceros, se entiende). Me gusta sentir ese ambientillo especial de nuestros sitios de encuentro: los abrazos de los amigos, las sonrisas de los conocidos, las miradas de los ligues… Pero me faltaba algo más, y hace dos meses mi amigo Rafita me enredó para conocer un lugar nuevo para mí: la isla de Gran Canaria. Por supuesto había oído hablar de su ambiente abierto y su playa gay, sus bares gais, discotecas gais, saunas gais, tiendas gais, peluquerías gais, gimnasios gais, cruceros gais… “¿Habrá también carnicerías gais?”, me preguntaba. Pero lo que buscábamos era fiestón, playas y clubes a reventar, por lo que elegimos uno de los muchos eventos del calendario gay de la isla. En esta primera ocasión, la excusa sería el Carnaval Alemán, aunque podría haber sido cualquier otra.

Podría contaros mil anécdotas que nos divirtieron en el Yumbo, en la playa… pero éste es mi primer artículo y solo tengo espacio para hablar de mis sensaciones. Al fin y al cabo, es lo más importante que nos llevamos a casa, ¿verdad? Pues mira, con lo que me gusta hablar, no encuentro otra palabra más concreta que “vibración”. Te pueden hablar de 60 km de playas, de 200 locales en el Yumbo, de 25 grados en invierno… Pero el encanto de Gran Canaria no se puede medir. De hecho, ni siquiera se puede ver, ni se puede tocar… y eso que vi y toqué bastante esos días. Esa vibración es una mezcla de luz, amabilidad, positividad, sensualidad, desinhibición, igualdad, aceptación y libertad. Sin olvidar ese toque extraño, surrealista, que tanto me divirtió desde que llegué a Maspalomas. El resultado es la sensación de que siempre hay un lugar para ti en Gran Canaria, algo que te podrá confirmar cualquier amigo tuyo que la haya visitado. Te sientes bienvenido tengas 20 o 60 años, seas delgado o gordo, sueltes plumas de colores o seas un macho alfa. No me quiero poner muy místico, pero esa vibración te relaja, te transforma y te conecta contigo mismo y con los demás. No hay presión ni represión. Puedes ir con peluca a comprar el pan, o con arnés a tomar el aperitivo. O tirarte en bolas duna abajo, o subirte al pedestal de la disco a menear las lorzas. Porque esa vibración anula las ondas negativas, propias y ajenas. No vas a ver a la típica marica mustia alzando una ceja, ni al grupito de cachas en modo “de-qué-va-éste”. Esa vibración nos iguala, porque todos estamos de vacaciones y no hay que guardar ninguna apariencia. Da igual si quieres salir en chanclas y pantalón corto, o ponerte encima todo el catálogo de Boss. De verdad: da igual. Tan solo importa que te sientas cómodo en tu piel y lo transmitas alrededor. Porque esa vibración invisible nos rodea y se propaga de unos otros, multiplicándose… Algo así como la Fuerza, pero en versión marica.

Que sí: al igual que en otros destinos, en Gran Canaria abrirás el Grindr y ya no será un museo sino una orla, con muchos rostros seductores a menos de 100 metros. Pero nene, sal del ciberespacio. Solo en la calle, bajo el sol de Gran Canaria,  sentirás esa vibración.

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3 comentarios

Hugo

/ 2 abril 2016, 17:12h

Jose, me ha encantado tu artículo. La sensación de la que hablas es cierta, y quizá sea esa sensación la que hace que me guste tanto Maspalomas.

Luis

/ 17 junio 2016, 19:46h

Gracias por tu artículo y tu entusiasmo que comparto y compartimos varios amigos que coincidimos estos últimos años en enero que es cuando el trabajo nos deja escaparnos a pasar dos o tres semanas y que se nos hacen cada vez más cortas. El próximo enero mandaremos energía positiva y buenas vibraciones para Avila desde la isla. Gracias otra vez

Lobo

/ 26 junio 2016, 21:08h

Pasaremos a Joselito vuestros amables comentarios. Muchas gracias. Vuestras palabras nos motivan muchísimo 🙂

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